Casa Pi, una vivienda para montarla

La Casa Pi es una vieja conocida de Me Veo Verde. Sus diseñadores ya presentaron los planos en este blog hace unos meses. Es un proyecto de casa ecológica y autosuficiente basada en la energía solar, con la que investigadores del Grupo de Energía y Edificación de la Universidad de Zaragoza acuden al certamen internacional Solar Decathlon que este verano se celebra en Madrid. Este viernes 24 de febrero se presenta en Zaragoza Activa (antigua Azucarera, calle Más de las Matas, 20), a las 11.00 de la mañana. 

Pero la Casa Pi no quiere ser simplemente un objeto de demostración, sino una realidad:  Ecogeótica, empresa radicada en Borja, que se ha incorporado al proyecto, quiere generalizar su fabricación “para que pueda levantarse tanto en las faldas del Moncayo como en China”, explica Antonio Corellano, coordinador de la sociedad.

La casa tiene125 metros, distribuidos en dos plantas, “porque el Solar Decathlon impone un límite en la superficie, pero podría ser de cualquier otro tamaño”, explica el emprendedor. Se trata de una construcción modular, preparada para ser transportada y montada en cualquier parte el mundo.

Desde que era un boceto, y con la evolución del proyecto, han cambiado algunas cosas en el diseño y en los materiales. El perímetro sigue siendo circular pero la distribución interior ya no parte de un núcleo central, en que se situaba la cocina y el baño y el ascensor circular. Ahora estas estancias pasan a un extremo de la edificación, junto al dormitorio, mientras en la parte opuesta queda un espacio diáfano común     

La parte de edificación, junto a los materiales constructivos son los que introducen los criterios de arquitectura bioclimática. En los elementos de construcción, el equipo de la Casa Pi ha introducido una revolución: el hormigón, un material hasta ahora reñido con la bioarquitectura por el gran consumo energético que supone su fabricación. Este material se utilizaría en las partes horizontales de la casa “para aprovechar su gran inercia térmica, lo que reduce la necesidad de calentar o enfriar la casa y el consumo energético asociado a ello”, explica Alejandro del Amo, coordinador del proyecto por el Grupo de Energía y Edificación de la Universidad de Zaragoza. Para verificar la sostenibilidad del hormigón, el equipo está realizando un análisis de su ciclo de vida para calcular en qué cifra se equilibra el consumo energético de su fabricación con el ahorro en calentar y enfriar la casa.     

 En la parte energética, la casa está recubierta por su parte superior de placas de FVT, un híbrido de fotovoltaica y térmica que mejora enormemente el rendimiento de las fotovoltaicas tradicionales. “Los rayos solares que llegan a los paneles en una fotovoltaica convencional se aprovechan en un 15% para generar electricidad, mientras que el 65% restante se disipa en calor -afirma Alejandro del Amo-. LA FVT recupera ese calor y, mediante adsorción, lo usa para producir frío, en lo que se conoce como trigeneración solar. El rendimiento es “un 30% superior”, señala el investigador. Además de las placas del tejado, la casa estará recubierta en la fachada de la planta superior por una capa fotovoltaica fina, que aprovecha más la radiación aun en los momentos en que ésta es baja.    

Para generar electricidad tiene otro sistema muy sano: transformar en energía el pedaleo de los habitantes de la casa en una bicicleta cualquiera. “Cuatro personas pedaleando durante dos horas generan 2,4 Kw. al día para el consumo interno del hogar”, explica Corellano.

 La casa podría incorporar también un pequeño aerogenerador para aprovechar la energía eólica, que añadiría otra fuente renovable al balance energético de la vivienda. Los materiales aislantes usados en la construcción tienen la finalidad de hacer la casa más eficiente, con menos pérdidas de temperatura, de manera que se conjuga la máxima eficiencia con la generación sostenible, buscando un balance incluso positivo para que la casa genere hasta cuatro veces más energía de la que consume. 

El edificio se sitúa sobre un estanque artificial cuyas plantas acuáticas realizan la depuración de las aguas mediante fitoplancton, y además ayudan al balance de emisiones: por un lado, mediante la fotosíntesis, por otro, al evitar el consumo de energía en la gestión de residuos. El aljibe utiliza el agua de lluvia, que se recoge en toda la superficie de la parcela a través de un sistema de baldosas porosas. Además, la vivienda cuenta con sistemas de reciclaje para el agua dentro de su consumo interno; también en el baño se hace la separación entre sólidos y líquidos, que evita la mezcla de fosfatos y cloratos, facilitando su gestión.

La casa cuanta también con electrodomésticos de bajo consumo, duchas con ionizadores que proporcionan higiene solo con agua y sin necesidad de usar jabón, cortinas con tejidos vegetales, iluminación por microleds con un consumo diez veces inferior a los tubos fluorescentes y otros desarrollos ingeniosos.

 El prototipo de la Casa Pi, una vez concluido el concurso,  se destinara a ser la sede de una incubadora de eco emprendedores en la que se trabaja en cooperación con la Fundación Tecnalia del País Vasco, Nobatek  de Francia y el instituto castellonense-aragonés de construcción bioclimática IBER.  

Los promotores ofrecen la posibilidad de participar en la empresa mediante la compra de acciones personales, a un precio de 333 euros por participación. También hay otras vías de participación para patrocinadores o proveedores.

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