The Residents, ¿vivos o muertos?

Mi habitual, y frecuentemente infructuosa, búsqueda, tanto en los suburbios como en los barrios chic de Internet de algo nuevo que me sorprenda, y sobre todo me agrade, me lleva, ¡glup!, a The Residents. ¡Coño, todavía existen!

Confieso mi ignorancia: desde que se dieron a conocer al mundo –aunque ya llevaban un tiempo de acción y grabando discos- con aquella foto de los cuatro con cabeza de ojo, desde que un corresponsal que me busqué en Londres para aquella locura mía que fue la revista, periódico, panfleto, basurilla o vaya usted a saber qué fue Disco-Actualidad, los dio a conocer en España, y especialmente desde que Paloma Chamorro les dedicó un Edad de Oro entera en 1983, su nombre se me fue de la memoria, o simplemente perdí deliberadamente la pista de su existencia: me aburrieron soberanamente, o por decirlo en términos actuales, me pareció un postureo intragable, si no una tomadura de pelo de mil pares.

Pero hete aquí, que no solo siguen en activo sino que llevan grabando discos sin cesar, década tras década, hasta desembocar este año en ‘The Ghost Of Hope’, aunque Spotify les certifica este 2017, ni más ni menos que la edición de cinco álbumes, aunque de ‘la gran discoteca de Alejandría’ conviene fiarse poco, que las fechas le bailan como chinches.

¿Y qué hay de ‘Ghost Of Hope’? Pues lo mismo de hace 40 años. Un tochazo de sonidos, ruidos y voces que si hay un guapo que los aguante de principio a fin, pues premio. No es mi caso…, bueno, miento, que me lo he empapado entero mientras tecleaba estas líneas y sigo más frío que un témpano. Vamos que no creo que vuelva a mis oídos nunca más, como seguro que no estoy dispuesto a darme un atracón de “sabotaje de la normalidad”, como se le ha calificado a su trabajo, escuchándome toda la discografía en Spotify, dicho sea de paso uno de los grandes inventos de la humanidad musical: tener al alcance de un clic, gratis aunque aguantando publicidad, o por diez euros al mes, casi toda la música habida o por haber, es un lujo increíble, que no solo reconforta los oídos cuando la ocasión lo requiere sino que, sobre todo, evita aquellos viejos pufos cuando se compraba un disco a ciegas en la tienda, porque no había posibilidad de escucharlo, o cuando un articulista, por modernidad, por mostrarse más listo que los demás, o por mero convencimiento, que también, glorificaba discos que no había manera de encontrar o suponían un vaciamiento hiriente de bolsillo.

Pero a lo que iba, que toda la discografía de The Residents está disponible en este gran saco sin fondo que es Spotify para quien quiera meterse en harinas fuera del pop o el rock reglamentario, o incluso para consolarse, como ha sido mi caso, de compensar la frustración de una vez más haber intentado otra caza furtiva de ‘nuevos talentos’ y volverme a casa de vacío. Sin rubor lo digo: que entre todas las glorias actuales que me han anunciado en las webs más in, resulta que estos incombustibles Residents me han resultado más fructíferos y gratificantes que la mara de indies, metálicos, folkies… que he pinchado a saltos en las tres o cuatro horas que ha durado mi cacería.

De hecho, Spotify, burla burlando, que diría Lope con su soneto de Violante, se me ha ido a ‘Strange Culture’ (2015), una oda a la paz y la serenidad electrónica que suena gratificante… A ver si Servando Carballar iba a tener razón cuando en tiempos remotos me decía que aquellos locos que nunca daban la cara, ni siguen dándola, eran el presente y el futuro de la música y voy a tener que acabar mis infructuosas búsquedas en “el colectivo anónimo de iconoclastas –como ha escrito alguien- que, desde 1972, dinamita con métodos libertarios todo aquello que está pidiendo pólvora”, cambiándolos por mis inexcusables Flaming Lips o Swans. Miedo me da, pero quién sabe, si hay consuelo.

Por cierto, ¿algún fan recalcitrante por ahí? ¿Alguien con paciencia que se haya escuchado toda la discografía de estos californianos sin identidad conocida? ¿Qué suponen en el mundo musical de hoy? ¿Están vivos o muertos?

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4 respuestas a The Residents, ¿vivos o muertos?

  1. Juan Luis dijo:

    Que paciencia tienes maño!!! yo me debí saltar este capítulo de la edad de oro, porque si no me acordaría. He aguantado un par de minutos de su “música”, en fin.

  2. Julio jendrix iglesias dijo:

    Residents siempre me parecieron una tomadura de pelo, divertida a ratos, pero nada más. Y eso que estoy acostumbrado a las mayores marcianadas.
    Como te veo ávido de alguna cosa nueva maja, te recomiendo a los ingleses Cats in Space. Su disco me alegró todo el año pasado. No descubren la rueda, pero revisitan los 70-80 con buenas, muy buenas, y pegadizas canciones que te recordarán a sospechosos habituales del tipo ELO o Supertramp, a golpe de hard rock. En el fondo, son una excelente pop band.

    • Matías Uribe dijo:

      Gracias Julio por la recomendación. Le daré una escucha, pero me temo que no es lo que busco. No quiero remedos o ecos pasados sino algo novedosos que me recuerde a grupo alguno. Ya sé que es pedir la luna, así que hasta me conformaría con que al menos, lo que sea, esté bien hecho. Una de las causa por las que suspendí la página de discos del Heraldo en papel fue esta. Ah, mi avidez no es momentánea. Va de siempre. Saludos.

  3. Brand Old Sound dijo:

    Joer, Matías, si me permites te ha quedado cuasi cuñada esta entrada, aderezada con una pizca de viejunismo narcisista totalmente pretencioso y perentorio. De largo, la peor que te he leído, y mira que te he leído buenas y excelentes. Todavía no he entendido si tu objeto era hacer una crítica de lo último de Residents, tras una escucha distraída a lo Boyero, o seguir con la matraca de los indies y cia, tras 4 horas de búsqueda sic., que no es ni mucho menos la idea que uno pueda hacerse de la manera de trabajar de crítico musical. Sinceramente, esta temporada, con la excepción de la crítica del disco de Cohen, es de un bajonazo de nivel tremendo, rayana en la nostalgia de corte melancólico. No sé, si haces una crítica de algo que no te gusta, que hacen falta ganas, hazla al menos con un poco más de documentación y de argumentos, que no se te note que no dominas el asunto con cuatro frases superficiales, y a la postre, inocuas. Pero bueno, yo también ando medio melancólico y echo de menos cuando escribías con cariño de cosas que te apasionaban y que controlabas. Al borde de la desconexión de la serie me dejas, con pesar.

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