Chris Cornell: ¿Soundgarden o Audioslave ?

Kurt Cobain, de un tiro en la sien. Y ahora, según se ha sabido hoy, Chris Cornell, ahorcándose. ¡Qué manera más insólita de meterle una rebanada tan grande e inapropiada al grunge, del que fue uno de sus puntales, pero sobre todo qué manera más trágica e incomprensible de irse de este mundo!

Y más en su caso. Los dos triunfadores, famosos, guapos, con familias asentadas, bellas esposas… ¡Qué misterio el de la psique humana! Los psicólogos sabrán mejor, pero parece que la raíz del suicidio del cantante de Soundgarden estriba en el divorcio de sus padres cuando entraba en la adolescencia, a los catorce años. Fue tal la depresión que le sobrevino que estuvo un año sin salir de casa y sometido a tratamiento médico. Remontó pero aquel negrísimo lunar anímico le quedaría para siempre en el cerebro. Hasta que el pasado miércoles por la noche, tan apenas una hora después de actuar en Detroit, el lunar reapareció y reventó: Cornell se enrolló una cuerda en el cuello en el baño de un hotel y puso fin a su vida, haciendo realidad la inmolación de ‘Like Suicide’, la pieza que cerraba, en 1994, el elogiadísimo ‘Superunknown’ de Soundgarden. Su esposa ha asegurado en un comunicado que se excedió en la toma de la dosis de Ativan, un medicamento contra la ansiedad y el insomnio.

Debo confesarlo. Ni entonces, ni ahora, Soundgarden fue un grupo que ocupase excesivo tiempo de mi vida. Aquellas tres octavas y media de Cornell me producían cierto repelús: sonaba a manierismo zeppeliano, a exageración de Robert Plant o Ian Gillan, lo que conducía a los cantantes gritones del metal, que tan poco gozan de mi admiración. Quiero decir con ello que no es que menosprecie ‘Superunknown’ o el precedente, ‘Badmotorfinger’, sino que cuando Cornell dio el paso a Audioslave, uniéndose a tres miembros de Rage Against The Machine (un supergrupo de vieja escuela, se dijo entonces), fue cuando realmente aprecié, y sigo apreciando, su valía vocal.

Entonces controló más el registro, rebajando la graduación tonal y siendo menos evidente en las subidas, y por tanto en el grito, con lo que consiguió un canto más homogéneo, sólido, temperado. No extraña que la revista americana Rolling Stone lo incluyera entre los diez mejores cantantes de hard-rock de la historia.

Ello, unido al potente trío que le acompañó, olvidado de los estallidos raper-metálicos de Rage Against The Machine, con el verbo guitarrero de Tom Morello e incluso entrando en el más terso de los baladismos (‘I Am The Highway’, ‘The Last Remaining Day’, ‘Be Yourself’…), dio lugar a un poderoso trío de álbumes –‘Audioslave’ (2002), ‘Out Of Exile’ (2005) y ‘Revelations’ (2006)- que uno mismo recibió en su día en el Heraldo cargados de estrellitas.

Tres discos en los que se ponía al descubierto la admiración de Cornell por Kurt Cobain, Eddie Vedder o James Hetfield, pero sobre todo se destilaba puro metal-rock en los viejos alambiques de Led Zeppelin, Black Sabbath, AC/DC e incluso Free o Hendrix, con wah wah guitarreros que atrapaban a viejos rockeros y que no hacían sino conectar los 2000 con los setenta.

Obviamente no hay que olvidar sus trabajos en solitario, su participación en Temple Of The Dog o, con su incesante actividad, la cantidad de canciones que dio al cine y la televisión, pero los centros gravitatorios de la carrera de Chris Cornell fueron Soundgarden y Audioslave. Personalmente le tengo más aprecio a estos últimos, pero allá cada cual con sus gustos y preferencias. Lo cierto y lo peor es que, con 52 años, esposa y tres hijos, se ha ido un cantante de la primera plana del rock-metal y a la vez un puntal del grunge. Y de qué manera más espeluznante. ¡Porca vida!


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3 respuestas a Chris Cornell: ¿Soundgarden o Audioslave ?

  1. Brand Old Sound dijo:

    Fan absoluto de Soundgarden de adolescente: bofetón vocal, riffs aguerridos y profundos y lirismo desgarrador…todo lo que necesitaba un pipiolo. Hoy me cuesta mucho escucharlos, quizás también por ese exceso vocal, y es que mis oídos no soportan tampoco ya a Gillian, y aún menos a Robert Plant. Con el retrovisor puesto me parece de lo menos interesante del tema Seattle frente a propuestas como Melvins, Earth o toda la retahíla de Riot Grrrls (Bratmobile, Bikini Kill, etc), esto último, lo más interesante de lejos. Acabaron con deriva comercial en Superunknown pero aún guardo buenos recuerdos de sus tres primeros álbumes y de la creatividad de Kim Thayill, con esa guitarra a la Tommi Iommi. ¿Audioslave? Ningún interés.

    Suicido…yo creo que no hay nada que comprender. Es el único acto soberano “per se” que pueda realizar un ser humano y que deja tan indefensos a propios y extraños que nos obliga a producir una infinidad de discursos para el duelo o la defensa. Entiendo que la viuda hable del fármaco. a pesar de que el Lorazepam (nuestro querido Orfidal) provoque tal sensación de torpor que haga imposible que uno acabe colgándose; entiendo que se hable de traumas infantiles, de la supuesta tendencia depresiva de Cornell, del que “lo tenía todo”, con tal de que esos discursos conjuren momentaneamente el trauma de un acto que nos aterra y que nos recuerda lo vulnerables que somos, y todo, a pesar de que Cornell se haya llevado las razones, si las hubiese, al otro barrio.

    Sin pretensión de psicologizar el asunto, me parece curioso que toda una serie de músicos de esa generación que llegaron al Top MTV hayan terminado abruptamente sus vidas de diferentes formas. Pues sí, Cobain, pero también Layne Staley, Shannon Hoon, Scott Weiland o el mismo Jeff Buckley…Todos bajo la bandera de ese estúpido “grunge”, etiqueta de la industria musical en su último intento de vendernos el rock como música para jóvenes y comercial, aunque ninguno de esos artistas viniesen de ese molde (más bien se amoldaron a él). No se puede negar que la jugada fue maestra: tras unos 80 en la industria dominados por la laca, el escapismo, el dopaje, el porno y el rock de pollas gordas angelino, todo muy propio al clima de los años infames años Reagan, qué mejor que dar al rock una segunda vida con los “loosers”, como cantaría Beck, de aquellos años, reyes de la canción neuroasténica. Bien, un puñado de chicos jovencísimos, con frontman guapo guperrimo, de tipo sensible y frágil, sesi0nes de fotos en revistas de moda y del corazón, estética desaliñadamente cuidada, vídeos adaptados al formato MTV, mitología matiriológica…Todo ello duró cuatro años de buena caja como mucho, baúl de los recuerdos y a otra cosa mariposa con el insoportable “britpop”. Buena caja que sigue funcionando, porque a la industria nada le viene mejor que un cadáver joven y guapo, fallecido de forma desgarradora de preferencia: los huesos de Cobain siguen engordando hoy a unos cuantos. Como decimos, jugada comercial maestra, pero en términos musicales propuestas conservadoras si se compara con el industrial de lo 80, el hip hop, el no wave y postpunk neoyorquino (que reciclaron estos grupos), punk hardcore o las escenas más extremas del metal. Aún y todo, no les podemos negar energía y sinceridad en sus comienzos, llegaron a la fama rapido, con la veintena, creyeron que podían cambiar algo y acabaron pasando en el mejor de los casos a tercera división completamente descolocados y, en el peor, a “mejor vida”. Fagocitados, digeridos, asimilados y exprimidos hasta la última gota, defecados y ahí os quedáis con lo que os dejamos, y es que el dinero no compra nada, en realidad… Una de las cosas que me ha venido a la mente leyendo las noticias de la muerte de Cornell es el profundo hastío, y aquí admito que psicologizo y proyecto, que debía sentir el tipo girando a los 53 con Soundgarden (cosa que yo ignoraba), tocando una música que tocaba cuando tenía 20…Una verdadera pena, en efecto.

  2. sico_pata dijo:

    Un tanto apesadumbrado por lo que representa CC no estoy conforme completamente con el análisis de Brand sobre las bandas que representan el “fenómeno grunge” que en la mayor parte de los casos, por no decir en todos los que les atribuyen ron el origen, salieron por patas de ese cliché que trató de ponerle la industria (Pearl Jam por ejemplo hizo su último videoclip con Jeremy en 1992)

    No me considero seguidor de SG aunque superunknown me parece un súper álbum, Audioslave resultó mucho más interesante de lo que esperaba uniendo estilos tan diferentes como RATM y Chris Cornell, pero donde a mí me gana el señor Cornell es en el proyecto Temple of the Dog, un solo album que fabrica para homenajear a Andy Wood compañero de piso muerto por la lacra de las drogas y rodeándose de lo que entonces fue el germen de PJ (grupo en formación en 1990-91) y llegando a la ciudad un chico nuevo llamado Eddie Vedder con quien grabó Hunger Strike que para mí está entre los temas claves de inicio de la década

    Las últimas giras de SG para mí eran parte del business pero una forma mantenerse en contacto con sus amigos de la banda (da más gusto pienso eso que ver arrastrarse a GNR en reuniones infames obligadas por el dineral que sacarán y sin poderse mirar a la cara). La producción musical de CC estaba basada en sus proyectos en solitario más que en SG

    • Brand Old Sound dijo:

      Hola, sico. Yo creo más bien que se acabo el fuelle de venta con VS y más aún con Vitalogy. Aún así, me parecen muy interesantes los apuntes de tu comentario.

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