LA MEMORIA COMO ARMA ARROJADIZA

La desaparición forzosa es el tema de mi vida. Buscaba familiares de desaparecidos cuando visité por primera vez Guatemala en octubre de 1984. Mi primer gran reportaje de noviembre de 1986 en Chile fue sobre los desaparecidos. La primera vez que viajé a Perú en octubre de 1988 dediqué todo mi esfuerzo a este tema.

En las últimas dos décadas he centrado muchos de mis viajes en este drama imperecedero. He publicado crónicas, análisis, reportajes, libros. Estoy preparando una gran exposición para el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León sobre la desaparición forzosa para enero de 2011.

Retratos de ejectados y enterrados en la fosa común del cementerio de La Puebla de Cazalla (Sevilla) 3 de junio de 2009 Gervasio Sánchez

Pero mi experiencia no me ha servido en mi propio país. “¿Sabes dónde te estás metiendo?”. La pregunta me cogió de sorpresa hace un par de meses. Me la hizo el presidente de una de las múltiples asociaciones de la Memoria Histórica. Le dije que llevaba un cuarto de siglo trabajando este drama en países con regímenes dictatoriales. Como si la veteranía fuese un grado como dicen los militares. “Aquí todo está politizado y existe una tendencia a instrumentalizar la memoria”, me dijo sin paliativos. Como si la memoria fuese una peonza.

En los dos últimos meses me he entrevistado con una docena de personas en Aragón, Navarra, Cataluña, País Vasco, Madrid, León, Andalucía. Me han informado de que un alcalde socialista se ha opuesto frontalmente durante meses a que se abriese una fosa (repleta de socialistas) por miedo a perder los votos de los conciudadanos de la derecha que votan a su favor.

Me han contado que otro alcalde conservador ha permitido la exhumación de los restos porque quiere ampliar el cementerio. Me he enterado de que la Junta de Andalucía se niega a financiar de las exhumaciones y que ha cambiado tantas veces de responsables que es imposible dar continuidad a los mínimos acuerdos que se consiguen.

Un zapato perteneciente a un exhumado en la fosa de La Puebla de Cazalla (Sevilla), 3 de junio de 2009 Gervasio Sánchez

He sabido que el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, era mucho menos sensible que en la actualidad al drama de los desaparecidos en 1998, cuando era secretario provincial de su partido en León. Perdón que el año pasado cuando apostó por una Ley de Memoria Histórica vacía de contenido. Porque durante este año su entusiasmo ha descendido vertiginosamente.

Me he convencido de que es más fácil publicar reportajes sobre exhumaciones ocurridas a miles de kilómetros que sobre las que se producen en mi país a pocos kilómetros de donde vivo.
He visto centenares de cajas apiladas con restos humanos sin identificar en dependencias universitarias por falta de presupuesto y personal. He fotografiado una exhumación en La Puebla de Cazalla (Sevilla) que se paraliza cada vez que finaliza la subvención.

En Guatemala se desentierran a los asesinados de hace 25 años. En Irak a los fusilados de hace 18 años. Cada año se entregan centenares de nuevos identificados a sus familias y se siguen buscando a las víctimas de hace 15 años en Bosnia. Las preguntas que me hago son lógicas: ¿Por qué es tan difícil aclarar un pasado tan remoto en mi país? ¿Por qué las generaciones implicadas en guerras de otro países intentan ordenar el caos y aquí nos sacudimos el bulto con la intención de que sean nuestros hijos y nietos los que se encarguen de los desastres de una guerra que no hicieron? ¿Cómo denominamos a un Estado que incumple durante más de setenta años (de ellos 30 en democracia, no lo olvidemos) con el derecho internacional, que obliga a buscar a todos los desaparecidos, encontrarlos y entregarlos a sus familiares? ¿Por qué son más valientes los guatemaltecos, los iraquíes, los bosnios que los españoles?

Una arquéologa trabaja en la limpieza de los restos de un ejecutado en la fosa de La Puebla de Cazalla (Sevilla)  3 de junio de 2009  Gervasio Sánchez

Sus guerras fueron tan brutales como la nuestra. Sus transiciones tan complejas como la nuestra. Sus políticos tan viciados por el olvido y la comodidad como los nuestros. Pero ellos han avanzado y nosotros seguimos empantanados. Y lo más grave: nos permitimos utilizar la memoria como arma arrojadiza.

No sé si tuvo que hacerse en plena transición. Pongamos que no era el momento. Busquemos, entonces, el mejor momento en los 30 años siguientes. 1982, 1986, 1990, 1994, 1999. Hace 27, 23, 19, 15 o 10 años. Si somos miedosos nos decantaremos por los últimos años. Si somos algo más valientes por los intermedios. Si somos héroes por los primeros.

Elegida la mejor fecha, los grupos políticos tenían que haber negociado una salida constructiva al drama, haber establecido un protocolo de acción coherente con un estado de derecho, haberlo preñado con todas las prerrogativas posibles y con el máximo presupuesto, haberlo llamado de una manera aceptable para la mayoría y haberlo articulado como una ley modélica.
Y hoy estaríamos más cerca del final del túnel y no a años luz.

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10 respuestas a LA MEMORIA COMO ARMA ARROJADIZA

  1. No puedo comprender porqué es tan importante recuperar los restos mortales (con perdón, un montón de huesos). Sin duda, así lo pienso, porque no he vivido esa situación en familiares próximos. Continúo pensando que en España, el tema de la guerra civil sigue siendo un asunto no resuelto; y siempre candente. Me gustaría conocer su opinión acerca de si España tiene algún riesgo de “balcanización”.
    Atte.
    D. José Manuel López

  2. Chorche dijo:

    Gervasio, eres un lujo para el Heraldo y para todo Arag’on. Por llevar ya varios años en el extranjero, leo la prensa internacional ”de prestigio” diariamente y hay pocos periodistas que se te puede comparar. Sobre tu articulo, que pena que en este pa’is nuestro no sepamos hacer lo mismo que estamos ayudando a financiar en Bosnia, por ejemplo; pero esta claro que se nos da mejor predicar que actuar.

    Enhorabuena por tu trabajo

  3. Susana dijo:

    Hola gervasio,
    Estamos formando la asociacion para la recuperacion de la memoria historica de Torrejon de Ardoz. Si necestias cualquier cosa no dudes en consultarnos.
    Gracias por tu trabajo
    un saludo

  4. Pingback: La memoria como arma arrojadiza, de Gervasio Sánchez | Zaragózame!

  5. Desgraciadamente, pocos periodistas tienen la valentía de denunciar la mal llamada Ley de la Memoria Histórica, puesto que ser, si es una ley, pero de memoria y de histórica tiene muy poco, los desaparecidos, siguen estando desaparecidos, los que tienen constancia de donde quedan los restos, aún tienen un nexo para el rcuerdo, pero aquellos fusilados en las tapias del cementerio y cuyos restos están en el limbo de la historia. Y lo que más duele, es la ignominia que hoy, 70 años después sigue pesando sobre su honor ya que fueron juzgados como traidores…ellos que defendieron un estado de derecho frente a unos golpistas que sí que fueron traídores a su país y a sus gentes. ¿Cuando serán restablecida su legitima memoria como heroes defensores de la LIBERTAD?.
    Un saludo
    Maite

  6. Mi agradecimiento sincero por todo lo que haces, soy un viejo de casi 88 años, soy un sobreviviente, hijo de fusilado-desaparecido. Soy nacido en el pueblo de Uncastillo / Cinco Villas/Zaragoza y llevo años trabajando contra el “Olvido” de todo lo que ocurrio en mi pueblo. Demasiados años de espera, demasiadas esperanzas rotas, como ha ocurrido con la Ley de la Memoria Histórica, se ha quedado descafeinada y dejando al libre albedrío que cada uno la interprete como más le guste o más le convenga.
    Le agradezco sinceramente su labor como periodista que denuncia con coraje y valentia.
    Gracias

  7. Andrés dijo:

    Creo que la clase política española era más que aceptable durante la Transición y los primeros años de democracia. Pienso que la prudencia para consolidar la democracia y superar los retos golpistas y demás riesgos reaccionarios fue acertada.
    Otra cosa es en lo que ha ido degenerando. Ninguno de los dos grandes partidos da la talla y nos tratan como si fuéramos tontos a base de asesores de imagen y eslóganes. La propaganda no son argumentos y como no salen de ahí son incapaces de hacer su trabajo bien.
    Un abrazo Gervasio. Gracias por tu trabajo.

  8. pepe dijo:

    Como familiar de víctimas del franquismo y desde el agradecimiento a todos aquellos que como Gervasio trabajan para hacer justicia y que se reconozcan sus derechos, manifiesto mi preocupación por el título de esta página: “los desastres de la guerra”.

    Me niego a seguir vinculando la muerte y el sufrimiento de los antifranquistas, incluidos mis familiares, al concepto de la guerra. Cuando los míos fueron asesinados y encarcelados, ¡YA NO HABÍA GUERRA!. Por tanto, cuidado con este desliz tan frecuente que establece una falsa equidistancia entre lo que la derecha entiende como “bandos” que sólo existieron durante la guerra, pero no en la dictadura. En la guerra hubo golpistas frente a demócratas y en la dictadura sólo golpistas verdugos armados exterminadores de una masa cautiva y desarmada a la que es un insulto llamar bando.

    El viejo truco de referir siempre la represión a la idea bélica de una guerra de tres años difumina de un plumazo una represión que duró cuarenta años, ajena ya a la guerra.

    No caigáis en ese error para mí clave. Cuando se habla de guerra, los verdugos se justifican en la confrontación, pero cuando se habla de dictadura, los verdugos NO TIENEN EXCUSA que les justifique.

    Por lo demás, gracias por tu trabajo. Soy realizador audiovisual y sé los esfuerzos que hay que hacer para salir sin rasguños de este campo que no está ni más ni menos minado que otros que tienen que ver con la política española caracterizada por la cobarde tolerancia que la democracia ha dedicado a la dictadura, a diferencia de lo que la dictadura hizo con la democracia. El resultado es esta democracia de bajo perfil en la que la derecha conservadora se permite incluso fardar de demócrata mientras mantiene su simpatía por el franquismo.

    Un abrazo.

  9. Rafa dijo:

    No es ningún secreto que el tema de la memoria histórica, las fosas y desaparecidos, ejecuciones sumarias, etc… se utiliza como arma política contra la derecha. No pretendo polemizar con el tema, sólo sentar las bases de lo que sería un diálogo justo:

    Que en la dictadura y durante la guerra hubo represión y asesinatos por parte del bando nacional: completamente de acuerdo, completamente censurable, y completamente a favor de que se persiga a los responsables si es que estos viven, tienen alguna responsabilidad, y a alguien le sirve de algo. En el plano personal, me parece perfectamente razonable y humano que los descendientes de represaliados por la dictadura quieran saber qué fue de sus antepasados, encontrarlos y darles sepultura, y estoy de acuerdo con el señor Gervasio Sánchez cuando dice que es la compasión y no la venganza lo que mueve a las personas que, pincel en mano, dedican tanto esfuerzo desinteresado a recuperar esa memoria.

    Pero ¿qué ocurre con la otra España? ¿Con los descendientes de los represaliados por la República? ¿Es que no los hubo? Es lamentable que se pretenda recuperar sólo una memoria histórica, que se pretenda cerrar una herida abriendo otra, así no se avanza. Me duele ver a mi abuela con lágrimas en los ojos cuando tiene que escuchar las barbaridades que se dicen. Ella estuvo en el bando nacional, estuvo en la cárcel, donde sufrió lo indecible junto a presas comunes, tuvo que ver cómo sacaban a su padre y a sus hermanos de casa para asesinarlos poco después, recorriendo luego las calles de Madrid para encontrar sin resultado sus cuerpos. El único delito que habían cometido es estar en el bando equivocado en el lugar equivocado. Tuvo que ir con miedo a la Iglesia, recibir insultos y agresiones, etc…

    ¿Dónde queda la libertad, progreso y tolerancia que predicaba la II República? Que se lo pregunten a los sacerdotes y monjas asesinados (centenares), a los miles de personas cuyo único “pecado” era ir a la iglesia o no comulgar con las ideas de la República, a los descendientes de los centenares de asesinados en Paracuellos del Jarama o que tuvieron “más suerte” y sólo tuvieron que experimentar el horror de estar en una checa.

    Por desgracia, una guerra es horrible. Se comenten actos atroces. Pero reescribir la historia demonizando a una de las partes en conflicto es mentir a los ciudadanos, y lo que es peor, insultar a todos aquellos que nos sentimos ofendidos por la manipulación política que se está haciendo del asunto: yo tampoco se dónde reposan los restos de mi bisabuelo y sus hermanos, pero ¿sabe cual es mi problema? Que si exijo saberlo me llamarán fascista. Así de triste. Es el precio que tenemos que pagar algunos por 40 años de dictadura que además no justificamos en absoluto, sino todo lo contrario.

    Así que sólo pedimos un poquito de rigor histórico, nada más, no se trata de reabrir viejas heridas, sino de cerrarlas, pero cerrarlas todas.

  10. Jaqueline Gómez Navarro dijo:

    Hola, Gervásio.
    Estupendo tu trabajo.
    La verdad es que la Ley de Memoria Historica no sirve de mucho. Solo hay que bucear en los archivos militares para ver el estado lamentable en que se encuentran… imagino que muchos familiares no podrán siquiera hojear los legajos: los documentos se están deshaciendo en la humedad y en el abandono por parte de la administración. Eso sí, los documentos de los “valientes quijotes” se encuentran en muy
    buen estado, clasificados, en el Archivo Histórico Nacional, Causas generales, Fondos Contemporáneos. Allí se pueden consultar documentos originales, muy bien archivados etc…
    ¿Qué le cuesta a este gobierno poner manos a la obra y recuperar todos, pero todos, los documentos de esa época tan negra de la historia de este país? ¿No forman parte de la misma historia? ¿No son el mismo pasado?

    Un saludo.

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