Veinte años de gewurztraminer en el Somontano

El sábado pasado publicamos en HERALDO el número uno del nuevo suplemento de gastronomía, ‘Con mucho gusto’. Tanto la portada como dos de las páginas del nuevo cuadernillo estaban dedicadas a los vinos blancos de la variedad gewurztraminer que se elaboran en la Denominación de Origen Somontano, unos caldos que se han ganado una merecida fama dentro y fuera de nuestras fronteras. A continuación, reproduzco un resumen de este artículo, que elaboré yo mismo, para que puedan conocerlo quienes leen este blog desde fuera de Aragón y no han tenido acceso a la edición impresa.

Somontraminer: una uva que ha echado raíces en el Somontano

Se cumplen ahora veinte años de la salida al mercado del primer vino blanco elaborado con gewurztraminer en el Somontano. Durante este tiempo, se ha constatado la perfecta adaptación de esta uva de origen alsaciano a los terrenos y al clima de esta comarca oscense. “Sería tiempo más que suficiente para darle la nacionalidad como una uva ya nuestra”, asegura Pedro Aibar, enólogo de Viñas del Vero, que ha seguido desde el principio la evolución de las plantaciones y de los vinos elaborados con ellas.

“Si acaso -bromea-, la única dificultad radica en la complicada pronunciación que tiene”. Pero lo cierto es que es uno de los vinos blancos que más se identifica con el Somontano en cualquier parte de España. Su adaptación ha llegado a ser tal que incluso se exportan cantidades considerables de estos vinos a países como Francia, Gran Bretaña y Alemania. En España tiene muchos seguidores, de forma que estos monovarietales son de los primeros que agotan las bodegas que los elaboran. Ello también es debido a que la producción tampoco alcanza a las demandas del mercado, que se queda desabastecido en agosto o septiembre. A fecha de octubre pasado, la superficie dedicada a gewurztraminer en esta D. O. alcanzaba las 180 hectáreas, casi cinco veces más que en el año 2000. Lejos aún, de todas maneras, de las 533 hectáreas dedicadas a la chardonnay, variedad que llegó, al igual que la alsaciana, a mitad de los años ochenta, constituyendo los primeros viñedos experimentales, junto a otras como la riesling alemana o la chenin blanc francesa, que no llegaron a recibir la aprobación del Consejo Regulador del Somontano.
“A las tres o cuatro cosechas nos dimos cuenta de las posibilidades que tenía la gewurztraminer en nuestra zona, aunque hubo que aprender a trabajarla y cultivarla porque es una planta que requiere de una poda larga y de terrenos orientados hacia el norte porque una excesiva exposición al sol repercute negativamente en su potencial aromático”, comenta el director técnico de Viñas del Vero.
LOS TERPENOS. Una particularidad de la gewurztraminer es su riqueza en terpenos, que son una  familia de compuestos quimicos responsables de muchos aromas, entre ellos unos  muy particulares, también presentes en la variedad moscatel, en los que predominan las notas florales, sobre todo a rosa blanca.
Esos aromas tan característicos hacen que los vinos de gewurztraminer sean muy reconocibles en cuanto alguien se lleva la copa a la nariz, incluso por quien no está habituado al consumo de vino. Esta potencia aromática y sabor característico conllevan también que haya grandes amantes de estos vinos y detractores a ultranza. “Puede decirse que es vino de tipo nicho, muy buscado por un sector del público y rechazado por otro. No es un vino para grandes mayorías”, señala Aibar.
Jesús Astrain, enólogo de Bodega Pirineos, coincide en la perfecta adaptación de esta variedad en la D. O. altoaragonesa. “Conforme pasa el tiempo, las uvas producen vinos más complejos y equilibrados porque hay una adaptación natural al terreno y mayor tipicidad”, asegura Astraín, quien destaca además el gran papel de esta variedad en los vinos de ensamblaje con los de otras uvas.
Ambos enólogos resaltan el gran futuro de los gewurztraminer del Somontano, que ya tienen su propia personalidad y que se apartan de esa tendencia a la uniformidad que imponen los grandes gurús en el mercado global. Son vinos únicos, con más madurez y menos acidez que los alsacianos. Vinos para disfrutar.

José Luis Solanilla e Ismael Ardid, catando los blancos gewurztraminer del Somontano en la sala de Los Caprichos del Portal, en Zaragoza. Foto: Pedro Etura.

José Luis Solanilla e Ismael Ardid, catando los blancos gewurztraminer del Somontano en la sala de Los Caprichos del Portal, en Zaragoza. Foto: Pedro Etura.

Cata de siete monovarietales
Como parte de este reportaje hicimos una cata conjunta entre los siete monovarietales que se elaboran en Somontano, sin ánimo de competir, para encontrar las cualidades comunes a todos ellos y los rasgos que distinguen a cada uno en particular. Compramos en Barbastro los vinos de la última añada (2008) que ya han salido al mercado. No era el caso de los de las bodegas Olvena y Laus, que estaban recién embotellados y nos fueron facilitadas sendas muestras. El Absum Colección, de Irius, de esta variedad es el de la añada en curso, la 2006, ya que lleva fermentación en barrica. Otra bodega que trabaja la gewurztraminer con acierto es Inés de Monclús, aunque en la última añada ha elaborado un blanco al cincuenta por ciento con vino de uva chardonnay, por lo que decidimos no incluirlo en la cata de monovarietales.
La conclusión de la cata fue muy satisfactoria. El nivel general es muy alto y lo que primero llama la atención es la potencia y complejidad aromática de prácticamente todos los vinos. Además, la riqueza de referencias propias de esta variedad, con un marcado carácter especiado (‘Würzig’, en alemán), va evolucionando en cada vino conforme transcurren los minutos desde la apertura de las botellas y el vaciado en las copas. El abanico es muy amplio, con predominio de las notas florales -rosas, azahar, jazmín- y frutas exóticas, cítricos y melocotón. El sumiller Ismael Ardid, un gran experto en la cata y maridaje de vinos aragoneses, y el periodista que suscribe este reportaje analizamos cada vino en sus fases visual, olfativa y gustativa. Una nota a destacar es que varios de ellos presentan un punto de ‘aguja’, algo característico de los vinos de esta variedad recién embotellados, lo que resalta su frescura y los hace especialmente indicados para el aperitivo y para acompañar quesos grasos y pescados ahumados como el salmón. También maridan con carnes de caza y platos de cocina exótica asiática, sin olvidar algunos postres como las macedonias y chocolates blancos.
En boca destaca la complejidad de casi todos ellos, con sabores untuosos y equilibrio entre acidez y toques dulces. Algunos son más persistentes en el postgusto, aunque los menos intensos ofrecen elegancia y pueden ser etiquetados como fáciles de beber. Todos son francamente recomendables. Les animamos a ir probándolos todos, mientras no se agoten.

Locos por los gewurztraminer
Durante la elaboración del reportaje me llegó la noticia de que en Aragón hay un grupo de fans del gewürztraminer, que se ha ido gestando en Facebook (una de las redes sociales de Internet). “Surgimos casi casi, como anécdota, a principios de este año, pero poco a poco nos estamos aficionando a esto de la cata. Aunque somos muchos fans, 85 en total, el grupo de amigos se reduce a alrrededor de 20”, me cuenta Transi Torrijos, administradora del foro.
“No tenemos una formación enológica, más allá de una estupenda sesión que nos dio Begoña Navarrete, sumiller de Entrevinos, en la que catamos el gewurztraminer de Viñas del Vero y otros alsacianos. Nuestros objetivos son los de aprender y degustar todo lo que podamos. Estamos ahora en la cata monotemática, pero vamos de camino a algún maridaje. También catamos hace unos días, en la Feria de Vinos de Montañana, el Flor de Gewurztraminer de Bodegas Laus, con Ismael Ardid”, añade Transi. El grupo en Facebook viene como Gewüstraminer, con s, ya que la primera vez lo escribieron así y ya no lo han modificado.

 

Los vinos

Absum.

Barrica bien integrada. Es el único vino elaborado con esta variedad que ha sido criado en barricas de roble, por lo que se nota la fuerza de la madera en nariz y en boca, aunque está muy bien integrada con la fruta. En nariz es espectacular, destacando notas tostadas, frutos secos y frutas maduras. Tiene un buen ataque en la boca, donde pasa con mucha suavidad. Cuesta alrededor de 18 euros.

Lalanne

El más floral. Tiene un bonito color amarillo, algo más dorado que el resto de vinos. Lleva una pequeña adición de blanco de chardonnay. Sus referencias aromáticas son sobre todo florales y destacan el azahar, el jazmín y la lima. En boca es el más glicérico, pero es muy suave, redondo y persistente. 10 euros.

Pirineos

Gusto complejo. De color amarillo limón con tonos plateados, en nariz destacan los pétalos de rosas y las hierbas aromáticas. Denota una gran complejidad a su paso por boca, donde es fresco y persistente. Es uno de los gewurztraminer con más solera y tradición en esta denominación de origen. El precio aproximado en tiendas especializadas es de 8,50 euros.

Viñas del vero.

Muy elegante. Es uno de los primeros ‘traminer’ que se elaboraron en Somontano, todo un clásico con un público fiel que aprecia su suavidad y elegancia, con toques florales típicos de la variedad que recuerdan a flores y cítricos. Es muy fácil de beber y deja un postgusto fresco y agradable. Cuesta alrededor de 9 euros.

Laus

flor

Untuoso y fresco. Exhibe un bonito color amarillo oro que denota su juventud. En nariz es elegante, con aromas típicos de la variedad, y a su paso por boca se muestra untuoso y fresco. Ganará con el tiempo porque está recién embotellado. Cuesta alrededor de 9 euros.

Enate

Exótico y complejo. Uno de los monovarietales que más aromas y sabores desplegó en la cata es el de la bodega ubicada en Salas Bajas. En nariz es muy potente y elegante, destacando las notas exóticas, como los lichies, y cítricos sutiles, además de albaricoques. Al pasar por boca es muy largo y complejo, dejando una agradable huella de acidez que refresca y limpia. Cuesta unos 11 euros.

Olvena

Amplio y goloso. Color amarillo limón muy limpio. Tiene una gran potencia aromática con notas dulces, pétalos de rosas y albaricoques sobre un fondo de fruta madura. A su paso por boca es muy amplio y goloso y deja recuerdos a piel de melocotón. Presenta una acidez muy agradable. Se vende a unos 14 euros en tiendas especializadas.

Esta entrada fue publicada en vinos y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Veinte años de gewurztraminer en el Somontano

  1. Dedé dijo:

    En mi boda disfrutamos de un gewürztraminer de Viñas del Vero, que había tenido la oportunidad de probar antes y no quería que hubiera otro blanco en el menú… la verdad es que fue todo un éxito. Gastronómicamente me recuerdan la boda por ese vino blanco con nombre raro y por un jamón de bodega de D.O. Teruel de “Casa Vieja”, de Calamocha, mi pueblo, que dejó a todos patas abajo.

  2. Antonio dijo:

    Un gran artículo que nos deja con las ganas de repetir en casa la cata de estos vinos. Enhorabuena por el blog.

  3. Sobre Vino dijo:

    Gracias por el artículo, que está muy trabajado.

    Pero no puedo estar de acuerdo con esta afirmación de Pedro Aibar: “Sería tiempo más que suficiente para darle la nacionalidad como una uva ya nuestra”. Vaya, que mi opinión es que para “dar la nacionalidad” a una uva no basta con que esta crezca en la cepa :-). Me explico:

    Con todos los respetos, en mi opinión la Gewürztraminer no es una uva adecuada para su cultivo en España por todos los vinos españoles de esta variedad que he podido probar (incluyendo todos los mencionados en el artículo). Resultona sí es, pero en nuestros climas y suelos produce vinos que en mi opinión son pesados y torpes. Este problema no es exclusivo de la gewurtraminer; sucede lo mismo con chardonnay y qué no decir de la riesling.

    La floralidad y exotismo de la Gewurztraminer va acompañada normalmente en Alemania o Alsacia de una frescura marcada.

    El clima, además de las prácticas en la viña y en la bodega, no perdona, y uvas como la GT, la riesling o la chardonnay son en este nuestro país “otra cosa”.

    Un cordial saludo,

    SobreVino

  4. Josep Maria Pons dijo:

    El la comarca del Alt Camp (Tarragona) tengo un pequeña viña para consumo particular con 100 cepas de Gewürztraminer cultivadas en espaldera en T a 70 cm. del suelo. Visitadas las viñas de la casa Torres de esta variedad y de la Riesling en la comarca de Anoia (Barcelona) vi que hacían podas largas -de 4 a 5 yemas- y así me aconsejaron que procediera con las mias, no sin hacerme patentes las dificultades que año tras año tenian para dejar las cepas bien podadas. Así lo hice los primeros años, pero tras darme cuenta que las dos primeras yemas resultaban casi improductivas, opté por cambiar a poda normal, dejando solo dos yemas en cada verga, como en el resto de variedades blancas y tintas que cultivo. El resultado fué que las dos yemas siempre resultan fértiles y así continuo desde entonces, con la notoria mejora en la facilidad de poda que ello representa.
    Las preguntas serían:
    En el Somontano continúan Vdes. con las podas largas en todos los casos?
    Cómo resuelven la renovación de los brazos que se van produciendo?
    Han optado por la calle de enmedio: podas largas y cortas en cada cepa?
    O todo lo han resuelto con las siempre oportunas yemas de primer año que van surgiendo año tras año?
    O siguen teniendo problemas de poda año tras año?
    Gracias por su atención y por sus comentarios, que agradezco de antemano.

  5. Pingback: ¿Qué es eso del Gewürztraminer? | I Wine You

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *