VICTORIA CÓMODA

30 mayo, 2009 por Antón Castro

El Real Zaragoza elimina obstáculos domingo tras domingo. En realidad, solo depende de sí mismo, y en eso se aplica. Parece evidente que el Xerez y el Tenerife ya están muy cerca de Primera, especialmente los andaluces. El Zaragoza tiene que vencer y es posible que, con un poco de suerte, cuando vaya a jugar a Vallecas en el último choque ya esté en Primera. El ascenso, si todo va bien, lo lograría en la penúltima jornada. El Rayo se ha desfondado y ya no es una amenaza consistente.

Esta tarde, bajo un sol de justicia primero y bajo una atmósfera de bochorno luego, el Real Zaragoza se deshizo con comodidad del Albacete, dirigido por Máximo Hernández. Los pupilos de Marcelino García Toral jugaron lo justo para ganar: cada vez que se estiraban generaban peligro, y en dos avances nítidos fabricaron dos goles: primero marcó Ewerthon, y luego Alberto Zapater fabricó un penalti, que ejecutó con limpidez y oficio el brasileño. Así, el delantero igualaba la marca de Juan Seminario, y aún dispone de tres jornadas más para rebasar los 25 tantos que lleva. Ewerthon, a la chita callando, sin aspavientos y con profesionalidad, ahí está: marca, afirma al equipo y aspira al Pichichi.

A la segunda parte le faltó ritmo. Los visitantes dominaron los diez primeros minutos. Ningún jugador blanquillo estuvo sobresaliente: Herrera debió marcar en un excelente disparo; Caffa trabajó por su banda y obtuvo un estupendo gol en medio de una maraña de piernas, Songo’o volvió a medirse y probó que puede ser un jugador determinante si a su potencia y atrevimiento suma un poco de control y de inteligencia, el pulmón Ponzio anduvo irregular, Generelo realizó ese fútbol suyo de apoyos en corto siempre correcto, Arizmendi batalló de manera un tanto desmañada y a Jorge López le faltó un poco de alma y de precisión porque calidad la tiene a borbotones. Por cierto, dentro de una defensa correcta, volvió a llamar la atención la actuación de Toni Doblas: un arquero con personalidad que va bien por arriba, que sigue la jugada todo el rato y que posee reflejos, concentración e iniciativa.

Lo importante es lo importante: el triunfo. Fue claro y contundente: 3-0. El Real Zaragoza exhibió sus mejores virtudes: la solvencia del bloque, la superioridad sobre el rival, la sensación de poderío cuando se decide acelerar el choque, la alianza con el gol. No fue un partido hermoso, pero sí cómodo: los aficionados cantaron durante la segunda parte. Cantaron y aplaudieron. Se acerca el escalofrío más deseado…
songoo

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Sobre este blog

Nunca pensé que iba a asumir la voz de un león. Me gustaban mucho de niño en las series de ‘Tarzán’ y ahora me gusta como símbolo de un Real Zaragoza que busca retornar a su lugar natural: la Primera División. Aquí solo habrá palabras de cariño y de entusiasmo hacia el equipo, pequeñas historias de pasión ‘blanquilla’.