Teoría de la Relatividad General. Un aniversario relativo a una paradoja temporal por definición

Hoy, 25 de noviembre, y enmarcado en el Año Internacional de la luz y sus aplicaciones, se conmemora el centenario de la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. ¿Es una efeméride real o, por el contrario, se trata de una paradoja temporal por definición?

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La presencia de un cuerpo provoca la deformación del espacio-tiempo… en la teoría y en la práctica. NASA

 

LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA El otro día, mientras contemplaba –porque el ritmo del filme invita a adoptar una actitud contemplativa– la premiada película ‘Interstellar’, un fragmento de diálogo entre dos de los protagonistas captó mi atención:

«–Las primeras anomalías gravitatorias lo cambiaron todo. De pronto supimos que era posible controlar la gravedad. Así que empecé a trabajar en una teoría…

–… Pero aún no la ha demostrado».

Una afirmación –o negación– pronunciada, además, en una película donde la Teoría de la Relatividad General de Einstein juega un papel ‘estelar’. Y digo ‘además’ porque justo este año, este mes, se conmemora el centenario de dicha teoría, ya que en noviembre de 1915 el físico alemán publicó tres artículos que la introducían.

Pero, ¿es realmente el centenario de la teoría o es, ‘por definición’, otra más de las paradojas temporales que esta encierra?

Porque, si bien en lenguaje coloquial se afirma que una cosa es la teoría y otra la práctica, en la práctica… científica una teoría se entiende y se define atendiendo a unos criterios mucho más estrictos, que exigen que el conjunto de ideas o proposiciones que la conforman hayan sido convincentemente comprobadas.

Y es entonces cuando surge la paradoja temporal, ya que la demostración o prueba definitiva que confirmó que la Teoría de la Relatividad Genera1919_eclipse_negativel (TRG) era correcta no se produciría hasta tres años y medio después, el 29 de mayo de 1919, por parte de la bautizada como ‘Expedición del eclipse’, organizada por Sir Arthur Eddington.

 

Eclipse del 29 de mayo de 1919.

EL TEJIDO ESPACIO-TEMPORAL El gran logro de la Teoría de la Relatividad General fue conciliar las premisas relativistas con las condiciones del Universo. Así, explica el tirón o atracción gravitatoria que cualquier cuerpo ejerce sobre un objeto cercano como consecuencia de que la presencia de ese cuerpo con masa deforma el tejido espacio-temporal. Igual que se deforma la tela elástica que los bomberos sujetan tensa cuando una persona cae sobre ella. Este tirón o deformación gravitatoria afecta a todos los objetos localizados en las proximidades del cuerpo, incluidos los rayos de luz, al estar constituidos por partículas: los fotones. Este fenómeno se conoce como deflexión de la luz y permitió a la expedición del eclipse confirmar la validez de la teoría einsteniana al medir la desviación que experimentan los rayos de luz procedentes de estrellas lejanas en su tránsito hacia la Tierra al pasar cerca del Sol debido a cómo curva este el espacio-tiempo.

Lo que, dicho sea de paso, ofrece una escapatoria que nos permite estar de aniversario si argumentamos que la teoría se confirmó con carácter retroactivo.

Y ahora lo explico: la proposición de partida de la relatividad es que la velocidad de la luz es finita. Por ello, la luz enviada por fuentes muy lejanas tardará un cierto tiempo en alcanzar la Tierra. Así, la procedente del Sol, a 150 millones de km de distancia, nos llega con 8 minutos de retardo. Pues bien, bastaría con que las estrellas estudiadas por la expedición del eclipse se encontrasen a, como mínimo, 33,4 billones de km de distancia (resultado de multiplicar los 1.290 días que van de la teoría a la práctica por los 300.000 km/s a los que viaja la luz en el vacío) o, para no complicarnos la vida, a al menos 3,5 años-luz; con lo que los rayos de la confirmación, al menos en origen, datarían de: ¡1915!

La estrella más próxima a nuestra galaxia es Próxima Centauri, descubierta, por cierto, también en 1915, el 12 de octubre, por el astrónomo escocés Robert Innes. Está situada a 4,3 años-luz, con lo que los rayos procedentes de la misma ya llegarían con el retardo necesario… en el supuesto de que pudiésemos verlos, que no es el caso dado que se trata de una estrella enana y no es visible a simple vista en el firmamento. Más a nuestro favor, ya que las estrellas más brillantes del firmamento son, por este orden, Sirio, a 8,1 años-luz; Canopus, a la increíble distancia de 310 años luz; y Alfa Centauri, la más cercana de las visibles, y que comparte sistema con Próxima, a 4,3 años luz. Con lo que, si asumimos que el rayo de luz que probó la Teoría de la Relatividad General salió de su estrella casi un lustro antes de la fecha de la medición, entonces sí, podemos festejar los cien años de la teoría a ciencia cierta.

LETRAS EXACTAS EN PALABRAS DE LA CIENCIA

  • HIPÓTESIS Explicación plausible de un fenómeno que puede y debe ser demostrable mediante experimentación u observación.
  • TEORÍA Conjunto de proposiciones que explican un fenómeno, que están convincentemente sustentadas por evidencias experimentales y que permiten predecir futuras observaciones. No obstante, una teoría no es una verdad absoluta y queda invalidada si en algún momento se realiza una observación que no puede ser explicada mediante la misma.
  • LEY Proposición, generalmente de carácter matemático, que describe la relación existente entre una serie de variables que determinan un fenómeno. Es de ley hacer notar que esta se limita a describir; la explicación del fenómeno corresponde a la teoría.
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