FÚTBOL

Las sombras de los campos de fútbol

Un ascensor que ni sube ni baja, un parquin que no se ha estrenado para tal fin y unos accesos que se embarran cada vez que llueve, son algunos de los ejemplos en Zaragoza.

Afición. Zaragoza | Actualizada 17/10/2016 a las 07:35
Acceso al CMF Parque Oliver, el parquín del CMF García Traid y el ascensor del CMF Picarral
Acceso al CMF Parque Oliver, el parquín del CMF García Traid y el ascensor del CMF Picarral | Afición

Los campos de fútbol municipales de Zaragoza han conformado con el transcurrir de las últimas dos décadas un paisaje floreciente que ha servido para fomentar la práctica del deporte desde la base. La modernización de este tipo de instalaciones municipales han generado un exponencial crecimiento tanto en número de jugadores como de equipos de todas las edades. Pero entre tanta luz también se filtra un poco de oscuridad, aunque son, por fortuna, casos muy particulares. Tres de ellos sobresalen repartidos entre el CMF Parque Oliver, el CMF García Traid y el CMF Picarral, aunque el foco del problema es distinto en cada uno de ellos.

La reivindicación del Escalerillas, club que hace uso del Parque Oliver, viene de atrás. El adecentamiento de los accesos al recinto, ahora un camino sin asfaltar en su tramo final y sin aceras, se convierte en ocasiones en una barrera para los usuarios, no solo en sillas de ruedas o con carritos de niños, sino en general.

Desde que se construyó el nuevo campo, en el año 2009, el club del barrio Oliver viene demandando al Ayuntamiento una mejora en los accesos a las instalaciones para favorecer, sin ir más lejos, el correcto y normal ingreso al campo de cualquier persona con movilidad reducida. Una capa de asfalto sobre la tierra y piedras que conforman el firme es la solución que desde hace mucho tiempo exige la familia del Escalerillas.

Lo que sucede en el CMF García Traid, no muy lejos del Parque Oliver, es diferente. Allí se construyó con la ayuda del Fondo Estatal (Plan E), un parquin con capacidad para 150 coches que nunca se ha llegado a abrir al público para tal uso. El problema radica en que resulta imposible acceder a este espacio con vehículo ya que no hay disponible una entrada que enlace con la calzada de Vía Hispanidad.

De momento, el Hernán Cortes, regente de la instalación municipal, aprovecha el aparcamiento para guardar material en un espacio reconvertido en dos almacenes. Además, el club espera contar con unos módulos que permitan albergar salas que sean útiles en el día a día. Un pequeño salón social, un aula de fisioterapia y otra en la cual los niños puedan ocupar parte de su tiempo libre son algunas de las ideas que el club maneja.

Otro caso peculiar se da en el CMF Picarral, que cuenta desde 2007 con unos vestuarios situados en la primera planta del edificio anexo y, con el fin de cumplir con las exigencias de accesibilidad en las instalaciones deportivas, con un ascensor para facilitar el paso a todas las personas, aunque éste nunca llegó a ponerse en funcionamiento. El elevador está ahí, pero sus puertas continúan cerradas y nadie ha solicitado que se abran por el momento.

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